Desde tiempos inmemoriales, ignoro por qué motivo, se decía de las personas de la realeza que tenían la sangre azul y, por ende, a sus hijos se les conocía como príncipes azules.
Toda muchacha soñaba con cazar a uno, pero ellos se empeñaban en codearse solo con personas de su mismo estatus, lo que dificultaba muchísimo que tal cosa pudiera ser posible.
Pero los tiempos cambian y los príncipes y demás camarilla, empezaron a mostrarse menos azules y más normales.
Unos se casaban con sus guardaespaldas, otros declaraban a sus amantes su deseo de ser su tampax, otros cogían unas cogorzas del quince y así un largo etc. de cosas, de las que habitualmente se suponía que solo hacíamos los mortales de sangre roja, nos enseñaron que tenían muy poco de azules y un mucho de humanos.
Esto ha posibilitado que se codeen con personas menos azules que ellos e incluso se enamoren de ellas sin tener que renunciar a sus privilegios, al contrario, introduciendo a esos afortunados mortales en su entorno.
Y, así, cualquier muchacha normal osará nuevamente pensar que todo es posible y que algún día puede encontrar a su príncipe, aunque ya no sea tan azul.

